lunes, 30 de diciembre de 2013

destrucción/construcción de mi ciudad

La ciudad incandescente
se rompe exagerada en mi nariz
mi nariz que parece un gnomo autómata
un ser imperante y pajarístico,
desfallece y
rauda pasa, rauda pesa
por los lados, por en frente
por la frente. 

Tengo abajo la piel estigmas
que no sopesan 
las heridas que tengo en la superficie
son abominables y resplandecen
además
duelen

Estoy abierta, desde la yugular
hasta el apéndice, 
inservible se ha quedado el cuerpo
desde dentro salen cetáceos
y peces... 

Esta masa, 
es penetrada por la por la insurgencia 
de esta pequeña urbe 
que implota sobre mis senos
que sangran y se revientan
expulsando como balas
los pezones de sopetón.

Del ano arrojo la filantropia,
un ser noble no se niega a sí mismo. 
Tengo bilis en la boca con la que beso
con la que como, 
amargura exponenciada,
por el retrato imberbe 
de esta construcción que se cayó. 

La fruición al fin se apodera de mí
y cuando los trozos alienados
se caen
yo no titubeo al silencio
se me sale la mandíbula con las carcajadas
se me disloca el espinazo.
No hay sollozos, se menguaron. 

La ciudad se rompe
como un cuerpo torturado
mas
impía soy
y la dolencia no me duele
mas
maltrecha quedo
en su destrucción/construcción,
mas
la ignominia queda al debe.



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