Los gusanos carcomen otra vez
este no corazón necrótico
los fantasmas son culpables
de mi alma desalmada.
Asechan pájaros olvidados
de esta casa vieja y sin muebles,
me reencuentro con los terciopelos
y dudo
y dudo
y vacilo
entre esta amargura de morir
y esa tortura de nacer.
Se acercan fechas honrosas
y el frío es un olvidado verano
y cala en los huesos
en la cara
en
el
espíritu.
Temblores aquellos
que vosotros olvidasteis
recuerdense también
que en los abismos nacen los castigos de los desdichados
NO HAY VERSO
QUE CUBRA EL LLANTO
MUÉRANME CUANDO
TODOS OLVIDEN.
Arañas en los crucifijos
lápidas desertoras.
Tristeza en la frente
E N L AS M A N O S
E N
L A
C A R A.
No hay besos que tapen con fuego
el fuego mismo del estertor.
Se me murió el dios
se me murió el ángel.
Exterminio en masa de estas soledades
silenciosas.
Mi muerte, muerta.
muerte silenciosa, vacía,
adyacente, sublime.
Mi muerta, muerte.
muerta herida, blanca,
negra, ciega.
Las tripas se salen por las bocas
y los senos
y duele,
C O M O H A C E S I G L O S.
Nimio retorno al valle dócil,
donde el corazón necrótico
donde los pájaros olvidados
donde el olvidado verano
EXTERMINA
AL DIOS
Y AL ÁNGEL
donde la muerta saca
tripas de vuestros temblores
donde el estertor
prende besos con fuego.
Nadie puede salvar las causas perdidas
No hay prosa
sin perdones
No hay versos
sin oscuridad
alma desalmada.
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