Los días se extienden en horas sangrientas y remordidas
la prisión aparece en forma de poema
el quebranto se cubre de estrellas opacas
tengo rostro veinteañero y aún así las latitudes de mis arrugas son milenarias
El estómago se puso de cicatriz
LA JUSTICIA FINAL DESAPARECE
son mis últimas y no por eso mejores palabras
Ajeno amparo rellena de cuervos mi boca
El refugio escarlata con perros hambrientos se habita
llenóseme la noche de insoportables gemidos de animal enjaulado
Inocente ríe esta boca que acaba por apagarse en el beso de la desesperación.
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