Nací de mañana
como si el sol fuese redentor
del agua templada
emergí furibunda y con pavura
despertando del ahogo
después de veinte años sin vida.
Me dejé caer inexorable
al foso pútrido del almanaque
y es cinco
seis
y es cinco de nuevo
El pavimento se abrió
y el buitre le trajo carroña
a las líneas del asfalto
se llenaron de desperdicios
el día que el cuerpo mío
decidió volverse terrenal
Vigilan dicen, las paredes
han escuchado el delirio
del llanto febril
que ha llenado el vientre
para dar a luz
veinte veces
el mismo ser mórbido
y grosero
Mi madre de su entremedio
sangro a desembocadura vital
le rajaron el corazón
pobre madre
murió para mi cumpleaños.
Catalépticos animales
despertaron un Octubre
en el universo finito
de la ciudad que se caía
con la primavera
Nací con los jazmines difuntos,
con las gatas que anidaban sus sexos
y con los jardines etéreos
de los cementerios
los difuntos que allí habitaban
se regocijan
de la distancia que nos desunía
Con las cadenas en el útero, afloré
y en un vestido tiznado de buen aroma
me envolvieron
me perforaron las orejas
y diejeronme que fui mujer.
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