sábado, 12 de octubre de 2013

Amapola de cera

Heme sentada petrificada antes tus versos
flor sentenciada,
abúlica,
insostenible.

no tengo ni dedos para escribir
te
plañido amargo
tu corazón anochecido
entorpeció la mía noche
y no para nunca.

El ruido gutural deja a los cristales
de tus ataúdes
empañandose frígidamente

M E D U E L E T U P E C H O

las costillas se me quiebran de pronto
y el jadeo se me sale .

moriréis como cualquier capullo,
como cualquier tango viejo
que termina en su acorde final
somo hermanas en los arrabales.

Cuando tu ángelus llegue y
envaine tus gafas y bebas la sangre como vino
o el vino como sangre
me arrodillaré a tu lado
y no para turbarme
me burlaré de mi cobardía

Y con un pétalo de la más muerta
de todas las amapolas dormideras
jugaré con tu labio violáceo,
muerto,
a ver si ríes otra vez,
oh, mujer irrecuperable.

la garganta se me ha llenado de temerosas ratas
acusadme todos, de ser parte
yo me sobrepongo a las culpas
más no,
a resistirte
a que sigas sin agua ni sol.

sangrame, destino
el desahucio llegó de mañana
con aroma a cigarrillo

ni que fueses flor perenne,
de plástico,
ornamental,
te marchitas zagala...
deja tú, el aroma que quieras
lúpulo sin maestría.

En  los montes,
o en los museos,
dormida
he de encontrar siempre
una Amapola de cera.





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