Ya no quiero morir
ha ganado esta vez
la inercia.
Hace tanto que venía cayendo
palabra decadente
científica
dolorosa
Llegaste polísilaba
gateando y babeando
con tu lengua obligada
vomitando mis pies
De utilería vestiste mis santos
y ya no sirven las plegarias
de los justos,
imploran al plástico.
Te hallé borracha
caminando en mis fauces
y todo lo cambiaste
por redenciones
de medio tiempo
y medio espacio
Injusto el destino
si de bruces un día
cae la gracia de tu gravedad
oh, inercia bastarda
Cojo la opción,
salvadora es para los se alegran
de que quepas intacta en mi frente
ésos, que no tienen
grietas bajo el alma
los impuros del alba
los sedentarios boreales.
Felices son que viva en la inercia
de la inercia misma.
Se exaltan los vástagos de la
inútil utilidad de la letra
soy una pura fragilidad
ante la condena.
Seguirá sin mí este mundo mago
ResponderEliminar¿Este mundo podrido?