Es fría,
Pero no puedo aceptar
Que ese frío envuelva las llamas.
Reconozco la brisa de un beso
Pero no acepto
Que sea efímera y amarilla
Reconozco tan bien
La locura
Desatada por pasiones
Y no acepto, no lo hago…
La negación
Por juicio de cátedra.
Reconozco la catarsis del devenir
Pero no acepto
Que se logre tapar
Con medio dedo…
Dos soles.
Reconozco la ternura
De las armonías,
La facultad de la risa
De morir en el intento.
No acepto, en cambio
Los dientes con blancura
Y desden,
Las letanías del alma
Que pesa
Un gramo, no acepto.
Reconozco el ágora magistral
De una sien palpitante,
Recorriendo sin parlamento
El cuerpo;
Uniendo las tripas
Exaltando las vértebras
Quebrantando los huesos
Separando elementos.
Pero no acepto,
Lo niego y aborrezco
El hecho de tener
Un cerebro (cerebral),
Vaticinar el nacimiento
De una escarlata mandrágora
Correr por vías que no saben a licor.
Reconozco la luz,
pero no acepto su titilar mudo.

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