El otro día me topé con dos manos, me topé con cerca de infinitos número, con corazones absueltos entre dedos chuecos…
Y lo que pasa es que es fácil encontrarse con manos inconcientes, partes del hielo volátil. ¡Qué más! Barbas…
Barbas de los ancianos. Barbas de los juegos, barbas de sostén, barbas negras.
De ahí al otro extremo del mar había seres amarillos, prohibidos e inútiles. En las alturas…. Miles mirando.
Entonces cuando el descuartizamiento hace lo suyo con las letanías y las lejanías. Esos quitan sonrisas con esa facilidad que tienen los de su especie. Quitador de sonrisas.
Al otro lado… al otro extremo… Enfermedades (venéreas, dígase también), hogueras, sacrificios (mayas también). Circunstancias algo así como dice la morena “enfermas” y yo digo: - como no, si siempre supimos que las enfermedades se contagian, yo advertí de la mía-.

el problema es cuando la cura y la enfermedad son la misma cosa
ResponderEliminar