de la mañana dormida,
la mañana con ojeras arenosasa
advierte otra vez
la soledad gradual de todas
las más mañanas que vienen mañana.
la soledad como buque de guerra
las náuseas como proyectil infalible
a la barrera de mis entrañas
las gentes del pasado
no son
mas
que
eso
gente del
p
a
s
a
d
o
las amapolas nunca me parecieron tan terribles
las cítaras nunca estuvieron tan desentonadas
los narcóticos nunca fueron tan poco tentadores
los libros un manantial de pecados reverberantes
los montes figuras irreales, incapaces, inmortales.
la paternidad nunca fue tan poco paternal
y la maternidad
tan fría
esta es la soledad azulada
como la placenta que da la muerte
y da la vida
las gentes del pasado
no son más
que
fantasmas
negros y pesados
que gritan como espectros unánimes
mis gemidos son solo
el silencio de la soledad
est
oy
tan
sol
i
ta
ri
a
la muerte lenta trae poemas
grafemas que un alguien dio vuelta
en un papel de tragedia
¡si!
tra
ge
dias
días.
las tumbas que sostienen a los muertos
son palacios de gusanos sedosos
las camas que sostienen a los vivos
son palacios de desperdicios
parecido
más
bien
a los humedales
las ausencias están arropadas
entre las piernas
un obstáculo para arrancar
las ausencias son ausencias foráneas
hijas de una soledad forastera
todas somos huérfanas y perdidas
en un país absorto en el sinsabor
de las noches luctuosas.
la soledad como estandarte
en
una guerra unilateral.
![]() |
| Heinrich Kley |

No hay comentarios:
Publicar un comentario