domingo, 3 de noviembre de 2013

Rumbo del ermitaño

El ermitaño se ha asustado
le han enclaustrado la luz
y ya su anarquía es ineficiente 
para el monstruo que vive
                     en su soledad.

Las cruces las arrastra
hasta su túmulo
armando un jardín plomizo
de mármol y muerte

A su faro,
se le ha acabo el combustible,
y el maíz que cortó
se le ha terminado,
el manantial donde
tenía su molino anacrónico
se secó de tanta llovizna

Ermitaño que baja la montaña
con sus cargas inmemoriales
busca el fin en las manos
que abren caminos mudos

La luz de las tinieblas
le empañan las gafas
y dando saltos refunfuñando
el anacoreta destruye sus piernas
y su casa negra
asalta a la soledad
y camina al panteón. 




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