Cuando mordiste
este cuerpo viejo de juventud
redimiste las penas de tener sed.
las curvas de los ocasos
se posan juntas
y los horizontes
se oponen a tu risa
La conjunción de las viseras
dejando el esplendor de la anatomía
a mis ojos burlones
y hambrientos.
Debajo de tu brazo miles de hojas
hacen de tu cuerpo
la armonía del bosque,
como si generosos
todos los arboles
posaran su verde andar
y contagiaran su color
en las pupilas tuyas.
En caminos privados
no he de poner el pie filudo
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