viernes, 27 de septiembre de 2013

Poema de un ánima

En honor a los huesos débiles de Amapola

Pensé en llorar
y reí como hiena
la comisura se me exaltaba
los gatos en los tejados
dejaban su halo de Agosto
y la noche se tumbaba en los hombros

es decir

He muerto queridos míos
hoy vino un escriba a contarlo
a escribirlo
tocó mi puerta, y tenía una serpiente
nos miramos y reímos
¡tan valientes fuimos, tan idiotas somos!
bailamos un tango presuroso
cogí mis gatos y los destripé
envolví las reminiscencias en papel
y las quemé
creí en la magia y en la casualidad.

¡He muerto queridos míos!
hoy vino mi padre a decirlo
lloraba el viejo
cantaba el viejo
reía el viejo
¡tan cobarde fuimos, tan hermosos somos!
pintamos acuarelas amarillas
atrapé luciérnagas y les corté las alas
recorté de todas las revistas sonrisas
y me las comí
odié el amor y la soledad.

He muerto, cadáveres míos
es mi deber informarles
que hoy ha venido la muerte ligera
tocó mi puerta con trivialidad
como si la hubiese tocado mil veces
le abrí,
cogió las tripas de mis gatos
se arrodilló
pidió hablar con mi padre
soltó las luciérnagas y la suerte,
yo me senté a escuchar su canción
y lloró

nunca más salió de mi casa
tiene a los muertos en mi cajón.

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